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domingo, 14 de diciembre de 2025

La Liga de Kanto

El otro día descubrí por las redes sociales —por Twitter, qué coño— que las ediciones de Operación Triunfo que se vienen haciendo desde 2017 forman parte de "la nueva generación", sobre todo como término acuñado por gente joven, las nuevas generaciones, que no tenían ni idea que a principios de siglo los Chenoa, Bisbal, Bustamante, Rosa y compañía pululaban por los escenarios en busca de quién era el último en alzar el micro. Ellos eran Pokemon de "otra generación", claro está, lo que les permite borrar de un plumazo todo lo que haya existido hasta la reconversión del formato desde hace poco menos de una década. Es curioso que el espacio virtual donde comentamos cualquier reality show elimine de manera consciente lo que sucedió ante de esta irrupción social. Si no estuviste, lo perdiste.


Reconozco que no seguí la primera de esta nueva oleada, la de Amaia, Aitana, Cepeda o Míriam —entro otros— porque probablemente ni me enteré. Madrid ya era mis planes, con todo lo que ello conlleva. No conocía a Laura en esa época para que me pusiera al tanto y todas las críticas hacen ver que fue la más icónica de las recientes, por el tiempo de espera o por el éxito rutilante de muchos de sus integrantes. No hay mucha duda al respecto. Ya fue en el OT18 cuando volví a revivir sensaciones de hacía lustros, sin ser yo demasiado fan de los concursos de canto como Factor X o La Voz, por ejemplo. Lo más cercano ha sido divertirme con Tu cara me suena, a decir verdad. Esto os lo cuento por la simple razón de que mi escepticismo era más que evidente.

Pero bueno, la cosa engancha. Al final, como cualquier programa de este estilo, condiciona tu agenda y las plataformas actuales te permiten verlo cuando te salga de los cojones, que es una ventaja respecto a los días en los que mandaba la polla de La1. O te espabilabas o te lo perdías, majo. Como los de antes, olvídate de ver pase de micros o un 24 horas permanente. No por ese momento. Sin embargo, la audiencia actual está tan ávida de contenido —por vacío que parezca— que hay que rellenar cualquier hueco posible. Y eso es lo que hago yo, por si no ha quedado claro. Ver la mayor parte del producto que considero importante en el devenir del concurso.

Quería hacer sólo una introducción y al final me he alargado como si fuera un texto completo. Esto venía a que quería transmitir que en otras ediciones se veía un claro ganador con el paso de las jornadas. Que si Famous, que si Nia, que si Naiara. Llegamos a finales de 2025 y resulta que la edición ha tenido un nivel tan bajo en muchos sentidos que eso ha provocado, a su vez, que sea la última gala más reñida de las que yo puedo recordar, por supuesto, en esta "nueva generación de la Liga de Kanto".

Tres de los cinco finalistas tienen serias opciones. Aquí descarto a Guille Toledano y Claudia Arenas, pues su camino ha contado con bastantes más altibajos. Tinho era muy favorito —lo sigue siendo en mi corazón—, aunque se ha quedado atrás en su crecimiento porque las otras dos, Olivia y Cristina, han acaparado la mayoría de los focos con sus actuaciones más recientes. No se puede discutir que entre ellas dos estará la cosa. Eso sí, pase lo que pase, prometo no lanzar pokeballs a diestro y siniestro. Yo me sé comportar.

Mi Twitter: @Ninozurich
*Fotografía tomada de La Parabólica.

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