No tengo muy claro por qué, pero tenía apuntada Godless en mi particular lista de series que debería ver. Quizá fue por una referencia extraña cuando buscaba críticas sobre otras cosillas o simplemente googleé por ver algo distinto alejado de lo que todo el mundo se supone que debe ver en la parrilla actual y tan fragmentada. No sé, a veces se encuentran joyas que merecen la pena para evitar caer en las mismas conversaciones strangethingueras (por decir algo). Esto último es cada vez más difícil, pues se antoja complejo que varias personas coincidan en la misma serie durante el mismo tiempo.
De esto ya hemos hablado mucho, la cada vez más frecuente digestión de maratones como única forma de consumir este producto por el extenso —casi ilimitado— catálogo en las plataformas actuales. Se nos ha ido un poco el disfrute, semana a semana, de lo que es ver una gran serie. Con su impaciencia y sus ganas de que llegue el siguiente episodio. No me voy a repetir, pero a veces añoro esa época en la que también esperábamos cruzarnos con cierta persona para comentar lo que había ocurrido en el último capítulo y que tanto tiempo estábamos esperando. Ahora no, la gente suelta las series que está viendo como si fueran granos de arroz: sin mesura.
Eso me cansa, así que supongo que me lleva a tomar la decisión de: total, si no la voy a comentar con nadie, intentaré buscar algo fuera de lo normal. A veces me sale bien, como por ejemplo con Shogun o con La maldición de Hill House —por decir algunas recientes— y en otras, como con Godless, me he quedado speechless, pero en el mal sentido. Una miniserie del oeste que no ha despertado demasiado interés en mi persona. También hemos hablado muchas veces de aquello de coger el móvil de vez en cuando en mitad de un capítulo. Si sucede, mal asunto.
Pues me ha pasao', varias veces. Es lo que hay. No es que sea mala, pero sí algo anodina, con excesivo recreación en su propia estética. Está bien ambientada y precisamente por esos planos tan extensos provoca una reacción algo contraproducente. Cansa, en otras palabras. Quiero más acción. La hay, por supuesto, pero resumida en un último capítulo bastante decente y limpio (en cuanto a cerrar círculos se refiere), seguramente el mejor de toda su (única) temporada. Al menos deja con buen sabor de boca. Aunque llegar hasta ahí...cuesta un poquito. No me arrepiento de verla, tampoco la recomendaré.
Quizá lo peor que pueda decir de ella es que el ambiente western me ha reactivado el interés por finalizar lo que me quedaba de Westworld, que tampoco estaba para tirar cohetes, la verdad. La cancelaron, si no me equivoco, y yo me quedé en la segunda de tres (¿cuatro?) temporadas. Me pondré un resumen en YouTube de lo que sucedió para refrescarme y finalizaré este tipo de incursión rápida en el lejano oeste para, salvo sorpresa mayúscula, no volver jamás.
Mi Twitter: @Ninozurich
*Fotografía tomada de 20 Minutos.

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