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domingo, 18 de enero de 2026

San Parón 2026

Aquí estoy, un año después de que una espina se me clavara en el estómago y me dejará grogui cuando ya pisaba las calles de Jaén para la edición de la Carrera Urbana Internacional Noche de San Antón 2025. La medalla de aquella vez, entregada antes de finalizar la prueba, lleva guardada desde ese tiempo en un recipiente de la estantería de mi cuarto en Mancha Real, donde también depositaré los restos de la frustración de los que hace unas horas me he despojado. No hay más. Corrí mi primera San Antón con la felicidad de cumplir una promesa conmigo mismo y también con mi amiga Marta Molina, a la que dejé en la estacada sin previo aviso hace un año. Por fin la compensé como se merece y cruzamos juntos la meta de una de las carreras más bonitas del mundo, dicho por los propios jiennenses y también por quienes se acercan a competirla al calor de las antorchas y las lumbres de nuestra tierra. He sobrevivido a la frustración que me derrumbó hace 12 meses. Qué bien sienta.


Ahora tengo paz. En este tiempo he pasado por diferentes etapas que me han enseñado a digerir lesiones, mentalidades y a entender cómo superarme. A gestionarme y enfrentarme a retos como las mil cuestas en una media maratón tan exigente como la de aquí. Uno no es el mismo que en enero del año pasado y todo parecía en su sitio (dolores aparte) para afrontar lo que iba a ser una dulce satisfacción...por fin. Cierto es que uno de esos viruses cabrones se acercó a mi estómago hace una semanilla para cuestionarme si lo de ponerse las zapatillas habría que descartarlo un poquico más, pero por suerte aquello se desintegró a los pocos días y unas cuantas visitas al váter después. Estaba sano para meterme en el fragor de la batalla junto con Marta. Y hasta aquí la introducción a por qué estábamos otra vez ahí.

Metidos en el cajón uno siempre siente más ilusión y nervios que frío, a decir verdad. El calor humano del resto de corredores ayuda a que la temperatura sólo sea un viejo recuerdo. Las primeras zancadas y el primer paso por el arco de salida es la constatación de que este año, sí. Sí que sí. Hacerlo en compañía, además, siempre es un plus: te animas mutuamente, hablas y comentas todo lo que hay alrededor, siempre con millares de personas jaleando a los deportistas. Todo muy bonito, especial y simbólico. Creo que para uno de Jaén debe ser una de esos epígrafes que hay que tachar sí o sí en las listas de "deberes". Recorrer las calles que tantas veces se han transitado a ritmo de paseo es distinto, especial, y a mí, además, me recordaban vivencias que experimenté durante los años que viví oficialmente allá. Es un cúmulo de sensaciones bien emotivas, con la música de las bandas y las charangas como animadores incesantes para que las rampas sean menos rampas y las sonrisas por llegar a meta un pin de superación personal. Pero de los buenos.

Todo genial...salvo por los parones. Venía con unas expectativas bien altas por la decepción del año pasado y no me esperaba tantos detenimientos durante la carrera, muy seguidos sobre todo al comienzo de la prueba. Los dos primeros kilómetros fueron algo desesperantes por múltiples motivos: estrechamiento de la calzada, gran número de participantes, público que se metía en la propia calle, etcétera. No sé cuáles fueron las razones verdaderas de la lentitud de la marcha en algunos puntos. Aquello, muy a mi pesar, le quitó encanto. Es una carrera, al fin y al cabo, y parte de la satisfacción que sientes al finalizarla es haber estado corriendo durante los diez kilómetros de recorrido (que tampoco llegaron a ellos a decir verdad). Este pequeño lunar no ayudó a que disfrutara de la prueba plenamente. Pero eso sí, sin remordimientos. Para la próxima, ya tendremos más experiencia y picardía.

Lo mejor del desafío fue terminarla de la mano de Marta, con sacrificio y entrega. Superando todos los obstáculos que presentaba el circuito y con una fuerza de voluntad tremenda. Esos son los valores que se predican y que nos impulsan. Seguir pase lo que pase. Lo conseguimos, amiga.

Mi Twitter: @Ninozurich
* Fotografía tomada de El Deporte de Jaén.

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