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domingo, 3 de mayo de 2026

Todas las madres

Tengo a mi abuela a unos pocos metros y hoy es el día de la madre. De las que fueron antes de las de cada uno también porque a veces se nos olvida que para que nosotros estemos aquí han tenido que pasar otras a engendrarnos. No siempre reparo cuando llega esta festividad que al no festejar el día de las abuelas deberíamos otorgarle mayor sentido a las mismas. Siempre recuerdo a mi madre porque es lo justo y porque es el primer pensamiento que se nos viene a la cabeza. Pero las suyas siempre han estado ahí.

Ahora está callada, leyendo testamentos de la Biblia porque cuando le falla el oído se refugia en la vista para devorar líneas. Me ha llamado la atención que acuda a la lectura, antes y ahora que ha cumplido 95 años, para desconectar de otros estímulos como la tele o la gente. Porque sí, a veces la saturamos. Sin decir nada a nadie se coge su revista o su libro y se pone a leer en silencio. Es una de las señales que entendemos como definitivas: llega el momento de la tranquilidad. La admiro por muchas cuestiones que no vienen al caso, pero la admiro al fin y al cabo.

A su hija también. Mi madre. Qué no voy a decir de ella si como siempre me ha dicho cuando me regañaba, zapatilla en mano, ella me ha dado la vida. Esa es razón suficiente como para permanecer como inamovible ayuda a su mano porque siempre ha tendido la suya. Entiendo que es algo intrínseco a todas las madres: poner a sus hijos por delante de cualquier persona y cualquier cosa. Tienen un sexto sentido que invita a su descendencia a reflexionar sobre nosotros mismos y darnos cuenta de una verdad incontestable: somos gilipollas. Son miles los ejemplos que podría soltar en estos párrafos para ratificarlo, aunque he de recordar que este espacio es para ensalzarlas y no como escarnio público de mi persona.

Pero hay otra persona a la que me cuesta todavía más acordarme, supongo que porque es de reciente incorporación a esta terna: mi hermana. Todavía me es difícil asimilar que ella es madre y eso que en un par de meses dará a luz a mi segunda sobrina. Me es extraño felicitarla a pesar de que ya hace tres años que trajo al mundo a Sofía. Sin embargo, hay algún mecanismo entre hermanos que nos impide asumirlo con total claridad, supongo que por ser un estatus adquirido y no desde el nacimiento. Tardamos un poco más, todo hay que decirlo. Ahí está, a más de 2.000 kilómetros y sin un círculo familiar cerca a seguir engordando la familia. Es una luchadora.

No tengo mucho más que decir. Hay que quererlas.

Mi Twitter: @Ninozurich
*Fotografía creada con ChatGPT. 

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